UNA NUEVA CULTURA PRODUCTIVA

Por el Ingeniero Javier Ona

En estos años, numerosas fábricas cerraron sus puertas por su inviabilidad.

Las excusas han sido entre otras el costo laboral, el costo financiero, la tasa de cambio y la tecnología obsoleta entre otras.

Sin embargo, los trabajadores del Movimiento Nacional de Fábricas Recuperadas por los Trabajadores (MNFRT) las hacen resurgir y desarrollar exitosamente en el mercado competitivo en el ámbito nacional e incluso en el internacional, y sus ingresos superan la media de ingresos del sector asalariado nacional.

Uno de los pilares que sustentan la viabilidad de las fábricas del Movimiento lo constituye su cultura organizativa y su modelo de gestión.

Este fenómeno ha dado lugar a diversas interpretaciones que convienen aclarar.

Por una parte las fábricas recuperadas no tienen como objetivo crear una red de economía social alternativa al mercado. Las fábricas realimentan su eficiencia en el mercado al competir en él.

Por otra, las fábricas no son capitalistas porque su objetivo no es maximizar el lucro del capital, sino el bienestar de sus trabajadores.

Este modelo se replica en las fábricas del MNFRT porque permite iniciar las actividades con mínimas inversiones de capital y alcanzar rápidamente la sustentabilidad económica. Lo que lo hace útil.

De esta manera se reduce el tiempo en que los trabajadores sufren las problemáticas derivadas de su situación socio económica y no quedan comprometidos a futuro de las decisiones de inversores.

Este modelo es útil en la formulación de los proyectos de viabilidad económica que se presentan a los juzgados o legislaturas para permitir a los trabajadores el acceso a los medios de producción, porque les da un mayor grado de factibilidad y un menor nivel de incertidumbre que si se formulara bajo otro modelo.

Los valores del modelo

La aguda realidad de la exclusión socioeconómica, y los valores y compromisos afectados en el seno familiar son comunes al grupo de trabajadores de cada fábrica inactivada.

La dignidad amenazada del padre de familia que no puede poner la comida en la mesa, o dar a sus hijos los elementos básicos para que sus hijos puedan estudiar. El orgullo perdido de un oficio labrado con vocación y con la inversión de años de vida y de trabajo que deja de ser útil, en ese contexto a la sociedad, de un momento para otro.

Los trabajadores de las fábricas han actuado durante su vida laboral aceptando instrucciones basadas en el principio de autoridad y la resistencia al cambio es una conducta natural del ser humano ante todo aquello que modifica el esquema de pensamiento.

Pero como efecto resiliencia ante la magnitud del conflicto, se genera la suficiente integración dinámica entre los trabajadores para enfrentar el temor que produce lo desconocido y tomar en sus manos la construcción de su propio destino.

En esta integración surgen los valores solidarios y el respeto por las decisiones de la mayoría.

La dignidad del trabajo es un eje central en la vida de los trabajadores.

El trabajo es sembrar la vocación, la experiencia y el esfuerzo para cosechar el sustento socio económico de la familia y hacer sostenible la construcción de un futuro mejor.

El progreso hace llevar con grandeza las manos curtidas por el esfuerzo.

Es sentirse en un rol virtuoso en la sociedad, y es sentirse reconocido entre la familia, los amigos y los vecinos del barrio.

La ropa de trabajo limpia secándose al sol el domingo es una bandera que flamea orgullosa como símbolo de dignidad en la familia.

El trabajo es un derecho inherente a la vida del hombre.

A lo largo de la historia de la humanidad el trabajo se transformó en un recurso de valor social y el hombre, organizado bajo distintos sistemas sociales, perdió el control individual de los beneficios de su esfuerzo.

La organización y el control del trabajo ha provocado distintos niveles de conflictos con la esencia propia del hombre como ser humano.

La empresa se conforma por un capital social (capacidades y aspiraciones de las personas que lo componen), tecnología para realizar las actividades de transformación con un nivel de calidad y productividad competitivo e insumos y materiales a los que se les debe agregar en su transformación un valor de mercado superior al de su costo

El capital económico tiene un costo asociado a la demanda de liquidez del mercado.

En la práctica se ha establecido una lógica cultural en el que el capital fluye arbitrariamente atraído por los niveles de las tasas de retorno y su certidumbre, hacia estrategias de formación de capital a través del trabajo o bajo la lógica especulativa, independientemente de los efectos sociales que provoque este comportamiento.

El objetivo de mantener la atracción de la tasa de retorno del capital, ha condicionado al trabajo del hombre a un rol de factor recurso de trabajo y en consecuencia, sometido como variables de ajuste de la productividad en las actividades económicas.

La Asamblea

La asamblea es el órgano conformado por todos los socios de la fábrica. Sus decisiones son soberanas y basadas en un funcionamiento participativo y democrático.

La asamblea permite la integración rápida del saber hacer de los trabajadores para responder a las exigencias de los clientes.

Este sistema permite que la información fluya de manera horizontal a todos los miembros de la organización, y se tomen las mejores decisiones en función a los recursos disponibles, con objetivos consensuados y alcanzables.

Tanto la política, los valores, las reglas y los procedimientos surgen de la decisión de la mayoría en la asamblea como mecanismos de autorregulación en consonancia con los objetivos de la organización.

Funciona como canal continuo de comunicación entre los trabajadores individuales y la cooperativa como organización. Se involucran las necesidades y deseos de sus trabajadores con el fin de plantear objetivos y obtener el desarrollo personal de cada trabajador.

También cumple una función de vital importancia, como espacio de autorregulación y de búsqueda de unidad, allí se expresan los conflictos internos y allí se resuelven.

El Consejo de Administración

Los integrantes que conforman el Consejo de Administración debe ser contar con la confianza de los socios para representar sus intereses. Aquí se rompe con uno de los principios de las escuelas tradicionales de gestión, no hay liderazgos, ni autoritarios ni carismáticos, sino confianza para delegar responsabilidad.

El Consejo de Administración no ejerce influencia en las opiniones de los integrantes de la Asamblea. Por tal motivo, en caso de sancionar a algún socio, este puede apelar a la Asamblea para que revea la sanción.

La Asamblea tiene el derecho de remover al Consejo de Administración cuando lo considere necesario, En este punto se genera un conflicto con la legislación vigente en el que el Consejo de Administración tiene duración en sus funciones por un período fijo.

También aquí toma importancia la igualdad en la distribución de los ingresos de los socios, lo que evita que el Consejo de Administración arme una estructura de alianzas económicas con algunos socios y pueda acceder a una posición que le permita generar decisiones arbitrarias y preservarse en el poder.

La gestión de las actividades

Los objetivos individuales coinciden de manera natural con los organizacionales, por tal motivo no se necesita gerenciamiento, solo la gestión de los propios trabajadores para cumplir los objetivos fijados.

El consenso de los objetivos y el compromiso asumido ante el grupo por parte de cada trabajador crea los marcos de responsabilidad y mejora el nivel de involucramiento en su trabajo lo que genera naturalmente el incremento de la eficiencia.

El trabajador es partícipe de los objetivos de la organización y asume responsabilidades mas allá de las de su posición de trabajo.

La existencia de un espíritu solidario genera la cooperación, el apoyo mutuo y el clima laboral adecuado, favoreciendo, ante las múltiples situaciones laborales que se presentan, la manera en que los trabajadores se relacionan entre si y con las máquinas utilizadas en el proceso.

Cada proceso está ejecutado por trabajadores que conocen en profundidad el rendimiento de su equipo. Si aparece un defecto el trabajador no tiende a ocultarlo dado que afectaría a los intereses del grupo y por lo tanto a él mismo, y se analiza con ayuda de sus compañeros la manera de evitar que vuelva a ocurrir.

La organización horizontal y eslabonada permite la detección de cualquier desvío y la acción correctiva consecuente. Por tal motivo el sistema de organización no necesita de estructuras verticales lo que a su vez las hace mas eficientes al reducir costos indirectos de supervisión y control.

El nivel de autonomía de los trabajadores en la ejecución de sus tareas habituales, es superior a las de una empresa tradicional, lo que les permite recrear las condiciones físicas del ambiente de trabajo adaptándolas a su bienestar.

Las políticas de ingreso económico son igualitarias entre todos los trabajadores y al participar directamente de las utilidades fomenta el esfuerzo y genera un ambiente hacia el logro.

El sentimiento de pertenencia a la organización es un elemento importante y valioso dentro del grupo de trabajo que se traslada al interior de la vida familiar, Con la cultura del trabajo se logra el desarrollo personal y familiar.

La gestión se realiza sin la aplicación de jerarquías administrativas y operativas en el marco del proceso de división del trabajo tradicional y los resultados económicos alcanzados por la actividad desarrollada se distribuyen de manera igualitaria mediante retiros porcentuales definidos por la asamblea. De esta manera se generan compromisos de manera orgánica, desaparecen los objetivos individuales y se consolidan los intereses de grupo en un marco solidario

También surge la motivación para poner en práctica las mejoras en el trabajo que día a día ilusionaban, pero que las reglas y la estructura de la organización las hacían caer resignadas.

Alguna vez dije que las fábricas recuperadas son el resultado de un capital social que no se resigna y crea empresas competitivas desde las cenizas.

Nuestro país tiene un riquísimo capital social y existen decenas de miles de fábricas cerradas en tránsito hacia el deterioro y el vandalismo.

Ley de quiebras de 1994, con sus aristas inconstitucionales necesita ser modificada por una herramienta que permita construir un modelo de país a plena creación de riqueza económica y social.

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