LA ORGANIZACIÓN INTERNA DE CADA FÁBRICA

El ser humano como recurso de trabajo

El trabajo y los resultados del esfuerzo son elementos vitales para la vida del hombre y a su dignidad como ser humano.

El hombre primitivo sin la caza, la pesca o la recolección y los alimentos obtenidos de estas actividades no podría haber sobrevivido.

A lo largo de la historia de la humanidad el hombre se fue organizando bajo distintos sistemas sociales, perdió el control individual de los beneficios de su esfuerzo y el trabajo se fue transformando en un recurso de valor social. La organización y control de este recurso ha provocado distintos niveles de conflictos con la esencia propia del hombre como ser humano. En nuestro país la Asamblea del año 1813 derogó la esclavitud, caso extremo en la disociación entre el ser humano y recurso de trabajo.

En la actualidad el derecho a la vida, a la libertad y al trabajo digno están garantizados por la Constitución Nacional, sin embargo, todavía no se ha alcanzado el nivel de desarrollo social necesario para el libre ejercicio de estos derechos por gran parte de la sociedad.

EL OBJETIVO DE LAS ORGANIZACIONES La gestión de las organizaciones pueden orientarse hacia dos objetivos: maximizar los beneficios sociales o maximizar el beneficio del capital, dando lugar a las empresas sociales y a las empresas de gestión de capital La satisfacción de una necesidad en la sociedad o creación de valor se genera mediante la organización e integración de recursos físicos, tecnología y capital social de manera sinérgica. El capital es un facilitador de los recursos, pero las barreras sociales a su acceso lo posiciona como un factor de poder en el diseño de las organizaciones.

EL ESCENARIO NACIONAL En el país las posiciones de mercado reguladas por el estado se fueron concentrando hacia las empresas con mayor capacidad de lobby y se implementaron políticas con procesos inflacionarios que permitían retrasar los niveles de ingreso del sector del salario.

Durante la dictadura militar, se suma un proceso de apertura de mercado y desregulación de flujos financieros soportado por endeudamiento externo. El eje de rentabilidad del capital se dirigió hacia la intermediación de productos importados y la especulación financiera que consolidó un proceso de pérdida de capacidad industrial instalada y crisis de demanda interna. Este modelo desembocó en los procesos hiperinflacionarios de 1989 y 1991 y culminó a comienzos de 1991 con la sanción de la Ley de convertibilidad.

Bajo condiciones de apertura de la economía y de desregulación de los flujos de capitales y mercancías a escala global, la rentabilidad del capital, ahora en régimen de competencia, se centró en dos ejes, la productividad mediante la reconversión productiva o salir de la actividad con la consiguiente quiebra de la unidad productiva y la migración del capital hacia la intermediación comercial de importación o la renta especulativa.

Los concursos preventivos y quiebras se multiplicaron y el desempleo promedio fue en incremento.

A fines de la década de los 90, Brasil, primer comprador de las exportaciones argentinas, devaluó su moneda, y los indicadores de productividad relativa y competitividad se deterioraron.

Con lo que volvieron a aplicarse políticas de ajuste, mediante impuestos regresivos y recortes presupuestarios en salarios nominales públicos, jubilaciones, y subsidios de desempleo entre otros.

Una masiva fuga de capitales que afectó los activos del sistema financiero, fue respondida con el congelamiento de los depósitos de pequeños y medianos ahorristas que disparó una masiva protesta social generando el marco necesario para el fin del peso convertible.

La devaluación volvió a ajustar los parámetros de productividad en el valor de los salarios nominales en alrededor del 30 %.

El reciente acuerdo con el FMI ratifica el congelamiento de salarios y jubilaciones estatales con una inflación prevista del 7% y a la fecha no se ha implementado ninguna normativa que fortalezca la posición del sector del trabajo.

El análisis de los índices de productividad a lo largo de las últimas décadas detalladas en este escenario mantiene la tendencia de ajuste sistemático hacia el sector del trabajo.

LAS CONSECUENCIAS DEL ESCENARIO NACIONAL La demanda de fondos provocado por los altos niveles de endeudamiento del país, y el marco normativo han provocado un costo elevado del recurso financiero en relación a los existentes en economías desarrolladas.

Estos escenarios han establecido una lógica en la que el capital fluye arbitrariamente en la búsqueda de tasas de retorno superiores entre dos modalidades: la formación de capital con el trabajo y la formación de capital con capital bajo la lógica especulativa.

El capital social sufre las consecuencias de esta lógica:

 Las inversiones orientadas a posiciones oligopólicas de mercado sustentadas por el estado le afecta la capacidad de consumo.

 El capital financiero dirigido a la actividad productiva condiciona sus tasas de retorno ajustando los costos laborales relativos que surgen de la productividad del trabajo y / o del nivel del salario aumentando la productividad del trabajo mediante la racionalización de la organización, la inversión en nuevas tecnologías, la reducción de los salarios nominales y la precarización de los contratos laborales los cuales afectaron las condiciones de trabajo y el incremento de los accidentes laborales.

 Con la exclusión de la actividad económica por el abandono de inversiones en activos destinados al desarrollo productivo del país se potenció la reducción de los costos laborales relativos de los que aún se encontraban incluidos en el sistema.

La quiebra o abandono de las organizaciones de la producción han representado para el país no solo la pérdida de capacidad productiva instalada sino un capital social que lleva años desarrollar.

Las carencias de estructuras formales de empleo han afectado el tejido socioeconómico y se ha instalado la pobreza estructural en amplias capas de la sociedad.

EL QUIEBRE DEL PARADIGMA Esta lógica se rompe el 18 de agosto del año 2000 cuando el Dr. Luis A. Caro demostró la ilegalidad y el carácter cultural de esta lógica.

Ese día trabajadores despedidos en una quiebra fraudulenta, ocuparon sus puestos de trabajo ejerciendo el derecho constitucional a huelga (art. 14 Bis) en reclamo de la deuda salarial de la empresa. El directorio fue denunciado y los activos expropiados de la quiebra. Hoy la cooperativa conformada por los trabajadores genera producción nacional, trabajo, demanda para los proveedores e impuestos para el estado. Un circuito virtuoso que derrama riqueza y bienestar en la sociedad.

El proceso de recuperación de fábricas por parte de los trabajadores, bajo distintas modalidades y estrategias de gestión se multiplicó.

El denominador común que ha impulsado este proceso, han sido el conflicto de los trabajadores por sus acreencias en salarios y cargas sociales adeudadas por las empresas, y un destino signado por su expulsión y la de su familia del sistema socioeconómico.

LAS EMPRESAS DE GESTION DE CAPITAL Gran parte de las fábricas que los trabajadores han recuperado están operando de manera sustentable en el mercado.

Una de las aristas de interés de este proceso es analizar las causas por las cuales estas mismas fábricas, operando en condiciones de mercado similares, pero bajo distintos sistemas de gestión, tuvieron destinos opuestos: la viabilidad bajo la gestión de los trabajadores, la inviabilidad bajo el sistema de gestión de capital.

Para determinar la barreras de viabilidad resulta conveniente analizar los principios gestionales de ambos sistemas y evaluar su comportamiento en el desarrollo de la actividad.

Ambos sistemas compiten en el mercado de productos y servicios, pero las empresas de gestión de capital deben agregar otros parámetros competitivos: la tasa de oportunidad del inversor y la tasa de financiación del mercado.

La tasa de rentabilidad de la empresa debe ser superior a tasa con que la empresa consigue financiación, y la tasa de rentabilidad del inversor debe ser atractiva en relación a otras inversiones de oportunidad.

Si la tasa de retorno del capital invertido por el inversor no es atractiva, el inversor tiende a derivar su capital hacia inversiones que les asegure una tasa de retorno superior.

Para mejorar la tasa de retorno del inversor se tiende a endeudar a la empresa con una tasa de financiación menor a la tasa de rentabilidad de la empresa, de esta manera a mayor endeudamiento se mejora la tasa de retorno del capital invertido por el inversor.

En la realidad de nuestra economía con escenarios fluctuantes y un alto nivel de incertidumbre, el endeudamiento puede poner en riesgo la continuidad de la empresa en el tiempo.

Por esta causa las estrategias de estas empresas se orientan hacia la rentabilidad de corto plazo, las posiciones oligopólicas de mercado, la diversificación de su cartera de negocios e impulsan la flexibilización de los derechos laborales de los trabajadores.

Cuando la empresa de capital pierde su posición de viabilidad, algunos empresarios tienden a alargar el proceso de cierre mediante la descapitalización de la empresa, o sea sin respetar las barreras de salida legales y obligaciones contractuales.

Las prácticas aplicadas habitualmente son financiar sus últimas actividades con el incumplimiento de las acreencias de los trabajadores (sueldos y cargas sociales), el incremento del endeudamiento con proveedores, la evasión o incumplimientos de las imposiciones fiscales o también la transferencia de sus carteras de clientes a otra sociedad.

En algunos casos, las fábricas quiebran o son abandonadas por los inversores por la inviabilidad de su sistema de gestión, en otros, el vaciamiento y quiebra tienen resultados más lucrativo para el inversor que continuar con el plan de explotación

Otra de las barreras que tienen las empresas de gestión de capital es el costo de la estructura de gerenciamiento.

El gerenciamiento es una herramienta que permite mejorar los parámetros de eficiencia y de eficacia en el cumplimiento de los objetivos organizacionales.

Para las escuelas administrativas el trabajador en general acepta alcanzar determinados niveles de eficiencia y eficacia de manera que le permita sobrevivir en la organización.

Los desvíos a estos parámetros surge del conflicto entre los objetivos organizacionales fijados por la dirección (mayor utilidad, menor costo operativo, etc.) y los objetivos individuales de los trabajadores (mejores ingresos, mejor ambiente laboral, desarrollo profesional, seguridad, etc.). El gerenciamiento actúa de manera de coaccionar los objetivos individuales hacia los objetivos organizacionales aplicando desde los principios de autoridad jerárquica, hasta el liderazgo carismático.

Para las empresas de gestión de capital el hombre es un recurso que aporta trabajo en parámetros de tiempo, conocimiento y esfuerzo y al cual se le retribuye con recursos económicos del capital de trabajo en magnitud adecuada para optimizar el rendimiento del cuadro de resultados. Los recursos humanos son prescindible o imprescindible en función del costo y su resultado.

Otro parámetro interesante de análisis es la estrategia de producto o servicios con los cuales la empresa de gestión de capital interactúa con el mercado consumidor.

El concepto de calidad del producto se ha enfocado hacia al de valor percibido por el consumidor

En la empresa de gestión de capital la estrategia está orientada a desarrollar sobre el producto un determinado nivel de calidad en el cual se maximice el beneficio económico, en relación, a la respuesta comercial alcanzada, con el costo de generar ese nivel de calidad.

En la práctica se suele reforzar con publicidad determinados atributos del producto generando lo que se conoce en marketing como estrategia de posicionamiento, que es un valor psicológico en la mente del consumidor. Una vez que han posicionado el producto en el mercado, algunas prácticas empresarias suelen reducir costos reemplazando o anulando componentes o insumos que no afectan, al menos a corto plazo, a lo percibido por el consumidor.

En general, en las empresas de gestión de capital, , las políticas de valor al cliente, de los recursos humanos, las sociales y ambientales son diseñadas en sinergia para maximizar la rentabilidad del capital invertido por el inversor.

LOS PRINCIPIOS GESTIONALES DE UN NUEVO PROCESO El Movimiento Nacional de Fábricas Recuperadas por los Trabajadores representado por el Dr. Luis A Caro contiene a distintas organizaciones de producción y de servicio del país, de los mas variados sectores económicos, que han sido recuperadas por los trabajadores a partir del concurso o quiebra de la empresa o simplemente el abandono por parte de sus titulares.

Al analizar la evolución de las fábricas recuperadas, un grupo de ellas han logrado alcanzar la sustentabilidad económica en menor tiempo que otras, y aunque actúan en sectores diferentes de la industria, tienen como coincidencia determinados principios gestionales por los cuales se rigen.

Estos principios surgieron naturalmente en el seno del Movimiento cuando los trabajadores comenzaron a descartar las experiencias que generaban trabas al desarrollo humano y económico de la organización, profundizando aquellas que lo fomentaban.

Al replicarse estos principios en las nuevas fábricas que ingresan al sistema está permitiendo reducir paulatinamente los tiempos para alcanzar la armonía en la relaciones interpersonales de los trabajadores en su organización gestional con los medios de producción y con el mercado, y la consecuente sustentabilidad económica de la organización.

EL ROL DE LA ASAMBLEA La mayoría adoptó la modalidad de cooperativa por la preexistencia de un marco normativo de referencia pero con algunas diferencias de fondo con relación a la legislación vigente sobre cooperativismo. En las cooperativas tradicionales el consejo de administración tiene estabilidad por un período fijo y facultades para incorporar, sancionar o expulsar socios, limitando las posibilidades de expresión democrática y la representación por consenso en las decisiones del consejo.

En las fábricas recuperadas todas las decisiones se toman en el marco de la asamblea de manera participativa, democrática y consensuada, la asamblea también cumple una función de vital importancia, como espacio de autorregulación y de búsqueda de unidad, allí se expresan los conflictos internos y allí se resuelven.

El concejo de administración es de forma y representativo de las decisiones de la asamblea, dado que la organización es horizontal. La representación no surge por liderazgo sino por confianza y ese mandato puede ser revocado en cualquier momento cuando la asamblea lo crea conveniente.

Este sistema permite que la información fluya de manera horizontal a todos los miembros de la organización, y se tomen por consenso las mejores decisiones en función a los recursos disponibles, con objetivos consensuados y alcanzables.

Los objetivos individuales coinciden de manera natural con los organizacionales, por tal motivo no se necesita gerenciamiento, solo la gestión de los propios trabajadores para cumplir los objetivos fijados.

LA ORGANIZACION La gestión se realiza sin la aplicación de jerarquías administrativas y operativas en el marco del proceso de división del trabajo tradicional y los resultados económicos alcanzados por la actividad desarrollada se distribuyen de manera igualitaria mediante retiros porcentuales definidos por la asamblea. De esta manera se generan compromisos de manera orgánica, desaparecen los objetivos individuales y se consolidan los intereses de grupo en un marco solidario

En el caso que alguna función requiera de un profesional o técnico especializado que no está de acuerdo con el nivel de ingresos de los socios, el mismo es evaluado y puede ser contratado con una remuneración superior, pero no puede ser socio de la Cooperativa excluyéndolo de las decisiones.

A diferencia de las empresas de gestión de capital la viabilidad de las fabricas recuperadas no está condicionada por una tasa de retorno de la inversión sino por el nivel de bienestar de los trabajadores.

Este bienestar no está limitado exclusivamente a lo económico, busca mejorar sus propias condiciones de vida en el trabajo, en las relaciones sociales y en el entorno ambiental en el que se desarrolla. El hombre no es un recurso del capital de trabajo sino un activo, quien pone a riesgo de la empresa su conocimiento y esfuerzo para capitalizar los beneficios de la actividad.

Los trabajadores de las fábricas del Movimiento, tienen en claro que sus fuentes de trabajo y sus niveles de ingreso dependen que el cliente elija sus productos.

La estrategia gestional de pirámide invertida, surge en las fábricas recuperadas de manera natural, las acciones se dirigen hacia el cliente quien es la fuente de los recursos económicos de la organización y para el cual se realizan los esfuerzos para cumplir con la calidad, cantidades y plazos acordados.

Cada proceso está ejecutado por trabajadores que conocen en profundidad el rendimiento de su equipo. Si aparece un defecto el trabajador no tiende a ocultarlo dado que afectaría a los intereses del grupo y por lo tanto a él mismo, y se analiza con ayuda de sus compañeros la manera de evitar que vuelva a ocurrir. También se suelen desechar los diseños modificados para reducción de costos usados en la gestión empresaria anterior, para recurrir a los diseños originales con mejores procesos e insumos.

Algunas fábricas están en proceso de certificación de calidad, no solo con el objetivo de abrir nuevos mercados, sino para trabajar de manera mas ordenada.

EL FONDO SOLIDARIO La financiación no actúa en las fábricas recuperadas como en las empresas de capital para incrementar el rendimiento económico del capital propio invertido. El endeudamiento se evita porque, es un costo que reduce el monto de los retiros porcentuales, puede poner en riesgo la viabilidad económica de la Cooperativa y hasta los bienes de los propios trabajadores.

Para cubrir las necesidades de fondos temporarias cada Cooperativa genera una reserva económica para enfrentar imprevistos, pero además el Movimiento promueve un fondo solidario capitalizado por las fábricas con mayor liquidez, que puede cubrir las necesidades financieras temporales en caso que una fábrica no tenga disponible para enfrentarla. Estos préstamos se realizan de manera solidaria sin mediar el cobro de intereses.

El Fondo Solidario permite fortalecer el desarrollo de toda la red de fábricas del Movimiento permitiendo el mejoramiento de su posición competitiva.

EL PROCESO DE RECUPERACION Con relación al proceso de recuperación, se lo puede dividir en cuatro fases:

El primer paso es la posesión de los medios de producción para poner en marcha las actividades. En general al equipamiento no se le ha efectuado mantenimiento en los últimos años de la gestión empresaria, a veces también las instalaciones han sufrido el vandalismo.

En esos momentos se suele necesitar fondos para la puesta a punto de alguna línea de proceso o instalación de fuerza motriz.

En general se recibe ayuda económica a través del Fondo Solidario o ayuda técnica o materiales desde otras fábricas del Movimiento.

En esta etapa se suelen presentar inversores o se proponen alianzas de comercialización exclusiva que se rechazan, a los efectos de evitar que los trabajadores queden limitados al trabajo a fasón sin manejar los márgenes de rentabilidad del negocio.

Se ha demostrado que las Cooperativas, sin liquidez de inicio pueden conformar Capital de trabajo para sustentarse y desarrollar su propia estrategia comercial.

Las primeras operaciones pueden realizarse por fasón a distintos clientes, lo que les permite hacerse de liquidez para comenzar a conformar activo de trabajo. Los trabajadores realizan su actividad a riesgo y se distribuyen los primeros beneficios de la actividad desarrollada, para cubrir sus necesidades mínimas.

Aquí se entra en la fase de subsistencia. El trabajo a fasón pasa a segundo plano en la estrategia de la cooperativa para comenzar a vender sus propios productos. Esto les permite obtener márgenes superiores, que se derivan a conformar inventarios, hacer mantenimientos indispensables en el equipamiento para asegurar la robustez del proceso y continuar incrementando el monto de las distribuciones.

De esta manera llegan a la fase de sustentabilidad económica, donde el ciclo de capital de trabajo está satisfecho, se realizan los mantenimientos y equipamientos necesarios para satisfacer la demanda, se regularizan semanalmente las distribuciones porcentuales, y se ahorran fondos de reserva.

La etapa de desarrollo comienza cuando se realizan inversiones para ampliar la capacidad productiva, desarrollar nuevos mercado, etc.

CONCLUSIONES Las Cooperativas deben manejar sus recursos de manera autónoma. Su techo de desarrollo está en su propia organización, en su estrategia, sus recursos y su esfuerzo.

Están demostrando que pueden competir eficientemente en la economía de mercado tanto en el ámbito nacional como internacional, aún en lo mas profundo de la crisis socioeconómica del país.

Estas organizaciones están recuperando la cultura de vivir dignamente del trabajo, transformándose en una alternativa viable a una cultura empresaria orientada a disponer arbitrariamente de los medios de capital sin medir las consecuencias sociales y ambientales de sus decisiones.

El estado continúa derrochando políticas activas sobre organizaciones que abren una puerta para recibir beneficios y otra para retirar resultados económicos que no derraman la sociedad.

Mientras tanto el capital social de una Argentina que no se resigna, crea con sus propias capacidades empresas competitivas desde las cenizas.

Estos trabajadores construyen el país, y lo hacen a pesar de un entorno creado por parte algunos intersticios con poder, en los que se ha abusado de las influencias e interpretaciones, a espaldas de los derechos constitucionales vigentes.

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