CRISTALES SAN JUSTO, UNA COOPERATIVA CON HISTORIA

Durante los últimos días del pasado mes de abril, el Movimiento Nacional de Fábricas Recuperadas se acercó hasta la avenida Presidente Perón al 3927, San Justo, donde se encuentra Cristales San Justo, cooperativa de trabajo limitada, para repasar y revivir su linda historia de vida.

Su presidente, Ignacio Gallo, nos recibió amablemente en horas cercanas al mediodía mostrándonos las instalaciones de la fábrica, que éste 2012 cumple 10 años de vida, y luego contándonos la rica historia de estos trabajadores de la vida.

Todo comenzó por el 2001 –nos narró Gallo- cuando el primero de octubre la empresa se presentó a quiebra trayendo consigo a un Síndico, una faja y dejando a más de 100 personas en la calle.

En ese entonces, le dijimos al síndico si nos podíamos quedar cuidando la fábrica y lo hicimos durante todo noviembre día y noche. Aunque todo terminó el 31 del mismo mes cuando el mismo cayó con seguridad privada y nos sacó de la Empresa.

Desde aquel momento y durante cuatro meses cada uno se quedó en su casa preguntándole al síndico qué es lo que pasaba, aunque no nos daba respuesta de ningún estilo.

Fue en esa espera que decidí preguntarle a un vecino que trabajaba en la municipalidad si nos podía dar una mano, y nos presentó a un compañero de él dentro del palacio municipal que fue quien nos guió durante los primeros pasos en la conformación de la cooperativa.

En ese entonces y cuando empezamos con todos los trámites pertinentes cerca del 2 de abril de 2002 nos enteramos que el 2 pero de julio se remataba la fábrica y no había vuelta atrás aparente.

En este contexto y gracias a quien nos asesoraba dentro de la municipalidad, entre 300 y 400 personas nos paramos frente a esta fábrica, en donde trabajó el papa de Alberto Balestrini entre muchos otros, aquel 2 de julio con el motivo de impedir el remate. Gracias a Dios, pudimos cumplir nuestro cometido y no se pudo realizar dicha acción judicial. Luego de allí pusimos una carpa frente a la puerta de Cristales San Justo.

En ese momento, y gracias a un compañero nuestro que vivía en barracas y pasaba siempre frente a Ghelco que también estaba en conflicto y en la puerta con una carpa, vio que de repente dejaron la carpa y empezaron a funcionar como empresa. Fue ahí que le preguntó cómo hicieron y nos dieron el contacto de Luís Caro, quien vino al otro día y nos contó cuáles eran los pasos a seguir. Desde ese entonces empezamos a trabajar amparados legalmente por Luís y hasta el día de hoy estamos. “Gracias a ese loco hoy estamos laburando.”

Cuando teníamos media sanción Luís le dijo a la jueza que entendía en el caso que teníamos la sanción completa y ahí él consiguió que nosotros seamos los custodios de la fábrica y las máquinas.

En este sentido, el síndico tenía que venir a realizar el relevamiento de las maquinarias y los productos y para eso nos solicitó realizarlo cuando no haya tanta gente a fin de evitar el conflicto básicamente por su accionar en la causa. Le dijimos que venga cerca de las 17 ya que en ese horario habría dos o tres personas solamente.

Cuando vino el síndico estábamos todos nosotros con nuestros familiares, con canales de televisión como canal 11, canal 13 en directo, cortamos la calle e hicimos mucho ruido. Ni bien llegó y vio todo eso no se quería bajar del auto. Ahí subimos a la oficina e hicimos el acta en donde nos dejaba como custodios a mí y a una secretaria, ya que me habían elegido como presidente durante una asamblea, y hasta el día de hoy sigo siéndolo.

Al día siguiente arrancamos limpiando la fábrica acomodando todo, no teníamos plata pero si la mercadería en cajas. El horno lo prendimos el 12 o 13 de diciembre de 2002 y gracias a Dios hasta la actualidad no lo apagamos.

El primero de enero vino Luís con canal 11 para filmar que estábamos trabajando. Ese año no nos fuimos de vacaciones ninguno igual, tampoco teníamos plata para nada. Empezábamos a realizar un retiro de 5 pesos por semana cada uno. Era una época en la que poníamos un peso cada uno para comer un guiso al mediodía todos juntos ya que no teníamos muchos recursos económicos.

En ese contexto, los clientes empezaron a confiar en nosotros e inclusive algunos nos dieron algo de plata para poder empezar a movernos que después se los cobraron en vidrios. Fue allí que empezamos a tomar contacto con diversos clientes y a exportar a Brasil, entre otros lugares.

Trabajando con un pequeño horno de fundición juntamos el dinero suficiente para poder arreglar el horno grande que allí teníamos. Algo más de 700 mil dólares nos costó arreglarlo, mismo que pagamos en cuotas de 20 mil.

La familia aporto todo, fue el sostén de todo y sin ellos no se hubiera conseguido nada, porque si estas un año afuera y sin plata, sin llevar un mango a tu casa, teniendo chicos es comprensible que tu mujer te diga: vos estas afuera en la puerta y yo con nuestros hijos acá sin tener nada para darle de comer. Por esta causa algunos compañeros quedaron en el camino, pero si tenés el apoyo de la familia, de tus amigos y de tus compañeros, se hace más llevadero. Solo no lo podes hacer, sin ellos no se puede.

Es muy gratificante trabajar con mi hijo y mi yerno como socios. En total somos 41 socios y 25 personas como personal anexo, que son todos hijos de nosotros. Todo esto es para ellos, esperemos que lo cuiden porque nos costó mucho.

Cuando me vaya de acá seguiré trabajando con Luís en el Movimiento recuperando fábricas o ayudando a otras personas, no sé, pero siempre voy a seguir ayudando dentro de éste mundo.

Entre llantos, emociones, recuerdos y risas, el presidente de la fábrica recuperada Cristales San Justo limitada, Ignacio Gallo, terminó de contarnos una historia que según él “cada vez que la recuerda llora”, ya que las cosas que le tocó vivir, como a cada una de las personas que transitan por ésta situación, son muy fuertes.

Y así, despacito, marchamos hacia las oficinas del Movimiento Nacional de Fábricas Recuperadas buscando otra historia tan emocionante o más que la que le tocó vivir a estos 42 luchadores de la vida.

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