COOPERATIVA LAVALAN – «EL TRIUNFO ES DE LOS HOMBRES QUE HACEN LA TIERRA»

El siguiente texto fue escrito por Gregorio López, presidente y trabajador de la Cooperativa Lavalan, en los tiempos de la lucha por la recuperación de la fábrica. 
Gregorio es, además, Secretario del Movimiento Nacional de Fábricas Recuperadas por los Trabajadores.

La amargura de llegar a casa después de un día de infierno en el trabajo, La amargura no por el trabajo pesado, si no por lo que llevo en los bolsillos. A veces antes de entrar a mi casa tomo aire, se escapa un suspiro y alguna que otra lágrima. Pues me toca enfrentar lo mas duro que puede haber para un padre.

 Hija mañana van a conectar la luz y vas a poder estudiar sin estas velas, También te voy a comprar unas zapatillas para que no te duelan mas los deditos de los pies, me prometieron que me van a pagar todo lo que me deben, porque yo tengo un buen sueldo. -No se como se las arreglan las otras personas que ganan menos-

 Buen sueldo, lástima que nunca lo vemos hace años que estamos en la misma situación mi amor, no te hagas ilusiones.

 No digas eso, no te das cuenta que hago este sacrificio para que la fábrica no cierre después de haber trabajado tanto tiempo yo no puedo ver que cierre esta fuente de trabajo que da de comer a tantas familias.

 Mañana hablamos sí.

La misma historia de todos los viernes, excusas nuevas de siempre…

Hoy despidieron a otro compañero, no le dieron ni siquiera unos pesos. Dicen que hay poco trabajo y que en cualquier momento suspenden a todos. Pero de todas maneras hicieron una lista para que la gente se anote para trabajar el sábado y domingo, porque hay un trabajo para sacar urgente. Nosotros sabemos que si no nos anotamos en la lista, tal vez nos despiden también. Pero hay un sentimiento que me alienta y me da fuerzas, saber que todavía no todo esta perdido, que los compañeros juntamos entre los pocos pesos que cobramos y nos solidarizamos con el compañero que los dueños echaron. No se si mis compañeros sienten lo mismo que yo, cuando uno se sienta a comer en la mesa y un sabor amargo se hace presente en la comida, al saber que hay personas que no tienen nada, que estas persona que echaron tiene hijos y que por lo menos esta noche esos chicos van a tener algo en la mesa para comer.

Por mas que trate de alentarme con la buena acción de mis compañeros, no consigo sacar de mi cabeza la imagen de mi hija entre en la casi penumbra que da la iluminación de las velas. Y casi en la oscuridad ver esos ojitos negros brillar con la ilusión que su papá le va a dar lo que ella necesita.

Llego hasta la puerta de mi casa y antes de entrar decido dar una vuelta mas a la manzana, veo a mis vecinos; ellos deben decir: “a este se le ocurre salir a caminar todos los viernes por la noche”. Me paro en la plaza, estoy cansado, los lienzos de sesenta kilos que descargamos hoy ya están haciendo que mi columna empiece a ceder; me duele …Pero mas me duele imaginar la carita de mi hija cuando entre a mi casa y le diga que la plata no me alcanza para comprarle unas míseras zapatillas. Me siento en un banco y me acuerdo de mi padre que hoy ya no esta. Ahora ya se lo que mi papa sentía cuando yo lo veía entrar a casa con esa cara sonriente y esos ojos tan triste. Es como que la historia se repite.

Respiro profundo, me seco las lágrimas y decido hacer frente a lo que se venga. Antes la salida era no guardarme dinero para comer en el trabajo, pero eso ya no era posible porque hace bastante tiempo que en el trabajo no como.

Antes de llegar a mi casa tomo conciencia de hace cuanto tiempo que vengo haciendo esto, los viernes para mi son los días mas tristes. Me reconforta saber que mi familia tiene para comer, por más que no tengamos luz y a veces falte el gas siempre hay algo para comer.

No se si echarle la culpa al Gobierno por la situación que atraviesa el pías y al ver todos los días a los piqueteros que cortan las rutas para pedir comida para sus hijos, al ver las escenas de violencia en Tartagal, me pregunto si algún día me va a tocar a mi cortar la ruta y salir a la calle a pedir comida para mi familia.

Entro en mi casa y resulta que mi hija esta dormida y mi esposa me recibe con un gran beso como si yo fuera un héroe y sin preguntar nada me sirve la comida y dice: “no te hagas problema, ya van a venir tiempos mejores”. Escucho una tos que viene de la pieza de Julieta y me doy cuenta que ella se hace la dormida para que su papá no se ponga triste. Por dentro digo: “perdón hija que te prive del encuentro y el saludo de esta persona…” Y me doy cuenta – que con sus seis añitos- lo grande que es.

Ya pasaron muchos viernes, muchas demandas en el ministerio de trabajo. Ya escuchamos muchas veces decir al sindicato ni un solo compañero mas despedido. Ya no hay palabras para describir la amargura que uno lleva por dentro.

Comenzamos con una huelga en diciembre, la cual fue violentamente saboteada con los telegramas de despido, y mientras en todo el país saqueaban supermercados, nosotros estábamos en nuestro lugar de trabajo cuidando de que los supuestos dueños no se llevaran las maquinarias. Esa noche fue inolvidable todo el pueblo le dijo basta al Gobierno de De La Rúa, a fuerza de cacerola el pueblo tomo las calles y ningún Estado de Sitio iba a hacer que la gente se calle, murieron muchas personas pero la voz del pueblo no se calló.

No recuerdo que sentí cuado vi salir al presidente de la Nación huyendo como rata en un helicóptero que pagamos nosotros con los impuestos. Fue lindo, me hizo recobrar ese sentimiento que ya tenía perdido cuando uno escucha el Himno Nacional Argentino y siente orgullo por él, el pueblo me dió lo que yo ya no valoraba. Se me vinieron a la cabeza todas esas personas que dieron la vida por un ideal digno y que hoy vemos plasmados en las leyes y que hoy nos parecen ordinarios: LA LIBERTAD, EL DERECHO A HUELGA, EL DERECHO DE TRABAJAR Y TANTAS OTRAS COSAS QUE NO SE POR Haber nacido y vivido mi infancia en un país bajo la dictadura militar en donde ellos decidían cuales eran las materias convenientes para que los chicos estudien, por ejemplo: FORMACIÓN MORAL Y CÍVICA.

Nosotros en nuestro trabajo continuamos con la lucha por la dignidad. Los trabajadores no estamos hechos para salir a pedir comida en las calles. Somos trabajadores, estamos hechos para trabajar y no vamos a permitir que nadie cierre nuestra fábrica. Tomamos la experiencia de los trabajadores de UNION Y FUERZA y le dimos para adelante, conocimos a un nuevo compañero de lucha y que encima es abogado: Luis Caro, con la ayuda de el conseguimos la expropiación y mas allá de las diferencias con otros movimientos sociales decidimos que ese era el camino que íbamos a seguir. Hoy nos damos cuenta que todos las personas que nos criticaron terminaron haciendo lo mismo y encima le pidieron consejos a el.

La ley de expropiación se promulgada el día veinticuatro de agosto de dos mil dos después de nueve meses de lucha en el cual los compañeros no solamente pasamos hambre, si no que también vimos como nuestras familias se enfermaban y no teníamos con que comprar remedios.

Pero cuando nosotros estábamos festejando, otro golpe bajo hacia los trabajadores se estaba preparando en el juzgado.

Fue el día dos de septiembre de dos mil dos. Cuando el juez que tenia la causa luego de haber desestimado en dos oportunidades la denuncia de los empleadores decide tomarse licencia por unos días un juez sub-rogante a través de una medida precautoria basándose en los testimonios falsos de una persona que era trabajador de la otra firma que tiene uno de los empleadores, en donde dice que nosotros le quisimos vender mercadería, ordena el allanamiento y secuestro de la lana, la cual había sido expropiada y movilizando a ciento cincuenta efectivo de la policía con carros hidrantes y caballos pretende cumplir su mandato. A las cuatro de la madrugada del día siguiente se hicieron presentes -luego de tirar la puerta abajo y golpear a los compañeros que se encontraban haciendo guardia- y tomaron posesión del lugar ¿a las cuatro de la mañana? ¿ciento cincuenta policías -en medio de una tremenda ola de inseguridad- contra dos compañeros y encima los golpearon?

No se qué nos indigno mas, que se quieran llevar la lana o que golpeen a nuestros compañeros. Fue así que a las seis de la mañana la totalidad de los trabajadores se hicieron presentes, junto con los trabajadores de otras cooperativas, vecinos y los movimientos sociales armamos barricadas e hicimos frente a la policía. La lucha duró todo el día. Nosotros seguimos una estrategia desde el juzgado, el compañero abogado orientaba a los trabajadores.

Y los compañeros avanzaban por encima de la policía.

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